
Algo típico de Génova son las fachadas pintadas imitando cornisas, hornacinas, esculturas, frontones, mármoles… ¡Qué fácil es engañar al ojo!

Algo típico de Génova son las fachadas pintadas imitando cornisas, hornacinas, esculturas, frontones, mármoles… ¡Qué fácil es engañar al ojo!

La catedral de Siracusa se levanta en lo que fue el templo de Atenea. Cerrando con un muro los espacios entre las columnas dóricas, visibles tanto desde dentro como desde fuera del edificio, y abriendo arcos en la cella del templo griego se formó un templo de planta basilical de tres naves.

Hace ya 21 años, pero todavía no se me olvida el extraordinario capuchino (tanto, que antes de terminarlo pedí otro) que me pusieron allí.